miércoles, 9 de enero de 2008

¿Una Alhambra de primera?

La Alhambra es una maravilla. Este principio no lo niega ni la organización del concurso falaz que el pasado año llenó sus arcas a costa de sms y llamadas telefónicas para votar a las 7 maravillas del mundo moderno. Aunque si se podría cuestionar que el recinto nazarí sea un monumento de primera. No lo digo por su gran valor arquitectónico y artístico, que lo lleva intrínseco, sino por su organización.

La dirección del Patronato, siempre que tiene oportunidad, anuncia que la Alhambra es referencia internacional en el modelo de gestión. A lo mejor es así. Pero sin lugar a dudas, su organización no es el espejo más idóneo donde reflejarse.

En las pasadas fechas navideñas, tuve la oportunidad de visitar el recinto por segunda vez tras el famoso fraude de las entradas. En primer lugar visité la Alcazaba. Con posterioridad y dentro del plazo de tiempo indicado en la entrada -15,30 a 16 horas- puse rumbo hacia los Palacios. En las inmediaciones del Palacio de Carlos V estaba formada la cola para entrar a las dependencias árabes. En esa misma cola había situadas personas con entradas que su tiempo de entrada había cumplido, otras en el plazo correcto y las que menos con tiempo más que de sobra para realizar la visita más tarde, es decir, de 16 a 16,30 y 16,30 a 17 horas. Debido al desconocimiento imperante en las mencionadas colas la gente se preguntaba si era correcta su posición. El personal de seguridad que allí se encontraba lo único que hacía a los visitantes era vociferar más que informar como se debe. El guarda excusaba su actitud en que llevaba todo el día intentando organizar correctamente aquel lío y nadie hacía caso. He de decirle, señor, que para ello hay que ir con la educación por delante y además acompañado de una buena organización por parte del Patronato.

Todo no queda ahí. Una vez llegado al punto donde se tiene acceso a la zona palaciega, llegó un grupo de italianos protestando porque estaban literalmente "hartos de esperar en la cola" -como si los demás no lo estuviésemos-. Uno de los dos funcionarios, encargados de pasar las entradas por un lector para su validación, respondieron pegando una desagradable voz para posteriormente dejarles pasar o lo que es lo mismo que se colaran. La compañera del anterior soltó de repente: "es que llevan dando por c... toda la mañana", a todos los que nos encontrábamos guardando el turno a modo de disculpa por la actuación de ambos. A renglón seguido, llegó una pareja de rasgos orientales con la hora de entrada pasada ya que ellos habían hecho la cola en su momento y debido a la falta de información llegaron tarde. Como consecuencia no los dejaron pasar.

En conclusión, esta actitud en el personal que trabaja en la Alhambra deja mucho que desear puesto que no es la mejor cara que se le da al turista. Y Granada que vive primordialmente del turismo no puede permitir este trato con quien nos visita.

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