domingo, 22 de junio de 2008

Con 'C' de cultura


La ciudad de Granada tiene un gran valor cultural que de sobra es conocido en el panorama nacional e internacional. Incluso es elevadísimamente mayor que la vecina Málaga que concurre a su proclamación como Capital de la Cultura en 2016. La idiosincrasia del granadino, de la que tanto suelo quejarme, hace que no nos impliquemos de lleno con grandes proyectos que relancen nuestra ciudad y nuestra provincia en general, fuera de nuestras fronteras.
Como decía, por riqueza cultural ocupamos los primeros puestos del territorio nacional. Por cultural entiéndase riqueza de valores, pensamientos, patrimonio, mestizaje... Pero no basta sólo con ello, hay que demostrarlo con el paso del tiempo, mimar y potenciar nuestras tradiciones y costumbres que conforman el valor en alza de nuestra cultura.
La herencia musulmana en la Garnata del siglo XXI es palpable en cada rincón de la urbe. Sólo basta con darse un paseo por el barrio del Albaicín, por cierto Patrimonio de la Humanidad y actualmente en un estado lamentable; la obligada visita a la Alhambra, donde el rojo de sus murallas, el colorido de sus mosaicos y el ruido del agua hacen una magnífica conjunción; la zona comercial de la Alcaicería o el Corral del Carbón en el centro histórico. No sólo lo arábigomulsulmán conforma el denominador común del patrimonio granadino. Los siglos XV y XVI fueron trascendentales también. El final del Reino de Granada marcó el comienzo de la denominación cristiana con los Reyes Católicos, su legado lo testifican físicamente la Real Chancillería, la Catedral, la Capilla Real y su Lonja, el Hospital Real, el Monasterio de San Jerónimo para con posterioridad evolucionar al barroco en el XVII. Exponentes de esta corriente son la Iglesia de Santo Domingo o la Iglesia de los Santos Justo y Pastor. Y así, sucesivamente con el paso del tiempo y las corrientes artísticas.
En la actualidad, el Parque de las Ciencias o el Parque Tecnológico de la Salud son el reflejo arquitectónico contemporáneo. En un futuro próximo, el Museo Puerta de Andalucía, el Centro Lorca o el Gran Espacio Escénico reforzarán este aspecto y cómo no a la culturalidad granadina.
De forma paralela al patrimonio cultural, insignes personajes han ido formándose y difundiendo la cultura en distintas facetas de ésta. Y Granada ha sido su cuna. Cano, Pineda, Martínez de la Rosa, López Mezquita, Alarcón, Lorca, Rosales, Benítez Carrasco, Guerrero, Morente, Fandila entre otros; son apellidos ligados al ámbito erudito de la ciudad. Por tanto, queda demostrada la valía culturalmente hablando de Granada.

Pero no sólo la cultura es aquello físico; lo intangible, como me refería con anterioridad, también forma parte del rango cultural. Las costumbres, las tradiciones, los valores morales y espirituales, las corrientes artísticas, literarias, filosóficas, musicales...
Precisamente, dentro de las tradiciones en la tierra de María, que no es otra que Andalucía; los sentimientos se exteriorizan a través del cante y la danza. Y Granada sabe mucho de ello. La ciudad acoge durante el comienzo estival el Festival Internacional de Música y Danza, una celebración totalmente consolidada tanto nacional como internacionalmente. La edición de este año la número 57, ahí es nada. Y digo esto, puesto que parece que la clase política que rige el Ejecutivo andaluz no entiende que nuestra ciudad es el núcleo de la música y la danza. Sin ir más lejos, Blanca Li, bailarina granadina y directora del Centro Andaluz de Danza, es un exponente de ello. Pues la consejera de Cultura de la Junta, Rosa Torres, indicó ayer que la sede del Centro Andaluz de Danza no quedará establecida en el futuro Gran Espacio Escénico y marchará a Sevilla. Señora consejera, valore y sea consecuente con la cultura, por el bien de ésta, Granada es la merecedora de albergar la sede de dicha institución de la danza andaluza.

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