martes, 24 de junio de 2008

Niño deja ya de joder [...] que eso no se hace...

Recurriendo al magnífico verso de la canción 'Esos locos bajitos' del maestro Serrat, más de uno debería de hacer autocrítica tras lo ocurrido la pasada noche del día 22. Ya se sabe, el deporte rey es capaz de mover a las masas e incluso de hacer olvidar por unos momentos la crisis económica. Perdón, ¿he dicho crisis? No, desacelaración que si no me tachan de antipatriota. Vayamos al lío, tras la épica victoria del combinado nacional frente a la selección italiana las calles y plazas de nuestra España se convirtieron en un auténtico hervidero de gente. No era para menos, la ocasión lo merecía después de 88 años sin pasar a cuartos de final en una Eurocopa. Pero las celebraciones pueden realizarse bajo la coherencia y el civismo.

Granada no iba a ser menos. Más aún cuando suele aparecer en los telediarios por temas de índole similar como el botellón, donde se concetran un exhacerbado número de personas. Los alrededores de Puerta Real fueron tomados por los aficionados al poco tiempo de que Cesc mandara a la red el balón en la ya histórica tanda de penaltis. Seguidamente los incívicos de siempre asaltaron la fuente de las Batallas, con lo que ello conlleva: deterioro del sistema hidráulico y lumínico de la misma, pisadas en el exorno vegetal que circunda la zona, desperfectos en el mobiliario urbano... lo que deriva en la actuación de la policía municipal. Llegado a este punto los 'graciosos' de siempre, por no decir otra cosa, se encaran a las fuerzas de seguridad y se crea un tumulto innecesario donde todo el mundo despotrica contra todo lo que pilla de por medio. Finalmente se llega al caos y las evaluaciones económicas para reparar todo llegan a ser astronómicas por el simple hecho de que unos 'niñatos' salgan a celebrar una victoria deportiva.

En este último episodio, las acciones vandálicas se han cifrado en aproximadamente unos 5.000 euros. ¿Y quien lo paga?, la respuesta es la siguiente: las arcas municipales, es decir todos los granadinos. Que injusto que por culpa de unos cuantos tengamos que acoquinar todos como se dice vulgarmente. Los responsables deberían de ser los que corrieran con los gastos, y sino que se queden en sus respectivas casas y se den un zambullido en sus bañeras a ver si le hace gracia a su familia, seguro que no lo repetirían.

Este tipo de celebraciones es aún menos comprensible cuando el equipo ganador es ajeno a la ciudad y su hinchada se echa a las calles para alterar el orden. Me refiero a los típicos fastos organizados en honor de conjuntos como el Real Madrid o el Barcelona. Desde luego, malditos aquellos que inventaron festejar las épicas deportivas en las fuentes ornamentales y en todas aquellas personas con carestía de civismo. En fin, digan como Serrat: "Niño deja ya de joder [...] que eso no se hace..." Y a los perturbadores actúen con 'Fair play'.

Imagen: Diario IDEAL, González Molero.

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