viernes, 18 de diciembre de 2009

Por la bandera de la libertad y la cultura


Hoy está en juego algo más que la supervivencia de la fiesta nacional en Cataluña. La libertad y la cultura penden de un frágil hilo en el Parlamento catalán. Sobre los diputados catalanistas recae la responsabilidad del espaldarazo a la tradición taurina o, por contra, la abolición insensata de una celebración centenaria y que distintos ámbitos de la cultura como la pintura, la literatura o la música le han sabido sacar su jugo.

En los últimos años se le ha dado demasiado protagonismo a voces minoritarias que buscan el final de las corridas de toros. Su principal motivo, el maltrato animal. Perdonen que les diga pero si la fiesta taurina cae en el olvido también lo hará la raza del toro bravo. Una especie que sobrevive en los campos y las dehesas gracias a la millonaria inversión de los ganaderos.

Si algo grande hay en este espectáculo es el protagonismo de la figura animal. Siempre tiene la posibilidad de demostrar su valía en el ruedo. El torero no es cobarde como algunos dicen sino todo lo contrario. Exponen su vida cada tarde delante de toda una figura icónica, la del toro bravo.

Tengo la impresión de que estamos entrando en una espiral de despojo cultural muy preocupante. Valores y principios claves en la educación española están despeñándose debido al empecinamiento de algunos politicuchos incompetentes que ven en la tradición el principal enemigo para lo que ellos entienden como progresismo. ¿Por qué no avanzamos teniendo en cuenta nuestra cultura y nuestra tradición?

Es digno de alabar que 133 políticos franceses hayan firmado un manifiesto a favor de la fiesta, pero a la vez alarmante ya que los propios representantes españoles han optado por la callada como respuesta, algo intolerable. ¿Tienen que venir desde fuera a luchar por nuestra cultura? Un grupo de 300 personalidades de la vida catalana han abanderado también esta defensa. Pero los políticos siguen con la cremallera en la boca. Hoy en el Parlamento catalán decidirán sobre la Ley Antitaurina. Yo y muchos españoles más queremos seguir viendo toros en las plazas de todo el país y en la de Cataluña también. En la Plaza de la Merced de Barcelona una figura como José Tomás ha firmado tardes de gloria. ¿Por que no lo va a poder seguir haciendo? ¿Qué me dicen de esos jóvenes catalanes que luchan por hacerse un hueco en el mundo del toro? Yo quiero ver a grandes toreros catalanes en el futuro. Sus ganas nadie se las quitará lo que puede estar en peligro es la cantera.

Por el bien de España, Cataluña y Barcelona: ¡Larga vida y éxito a la Fiesta Nacional!

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