domingo, 11 de abril de 2010

Una semana de radio cofrade


Hace justo una semana que la Semana Santa llegó a su fin, y con ella las emisiones radiofónicas de Pasión por Granada. Capricho del calendario, cuando se cumple el primer aniversario de la Passio Granatensis, aún resuenan en mis oídos los sonidos cofrades. El rachear costalero, las notas musicales de numerosas marchas procesionales, el crujir de los canastos, el tañir de la campana del muñidor... son parte de esos gratos soniquetes que a uno le quedan grabados tras vivir intensamente los días más esperados. A eso hay que sumarle cierto dolorcillo en las ternillas de las orejas a causa del pinganillo.

Además, si tienes la suerte de saborear dulces manjares como la leche frita, los buñuelos, las croquetas de chocolate, la tarta de piña... complementado con un toque salado fruto de una exquisita tortilla española, la semana se queda resumida a un periquete.


Pero por si faltaba poco, queda un tercer ingrediente. Ya lo decía el desaparecido Paco Umbral, las mejores amistades nacen a la sombra de un trabajo compartido. Esta frase, a nivel personal, resume a grandes rasgos mi experiencia en la Semana Santa de Granada de 2010.


Todo comenzó el Domingo de Ramos y se prolongó el resto de días hasta el siguiente Domingo, el de Resurrección. En todos esos días me he vuelto a ilusionar y divertir un año más. Culpa de ello la tiene un grupo humano que ha trabajado de sol a sol para que todo saliera lo mejor posible. Tras una correcta siembra, llega una buena cosecha. Respecto a lo relacional lo confirmo, en cuanto a la calidad de las retransmisiones no se quien para valorarlas para eso está la audiencia. Pero insisto, por encima del balance de las emisiones, me quedo con todos estos compañeros quienes me han regalado su sincera amistad. Si es que ya lo dijo Umbral, "las mejores amistades nacen a la sombra de un trabajo compartido". Y la ya pasada Semana Santa así lo fue.
Sin más, Gomariz sin Gomérez se despide hasta la próxima entrega.

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