sábado, 7 de agosto de 2010

La importancia de los intangibles


Llegó, vio y se enamoró. Fueron alrededor de ocho horas las que Michelle Obama, su hija Sasha y resto del séquito estuvieron en Granada. Aunque, sinceramente, tras su marcha dio la sensación de que fueron muchas menos. El fuerte control de los cuerpos de seguridad norteamericanos dejaron ver en muy pocas ocasiones a la primera dama.

Aún así, en los medios de comunicación el nombre de Granada y los rincones que visitó quedaron notablemente presentes durante la jornada. La importancia de los intangibles. Y es que hay muchas cosas que se pueden medir pero si hay algo que se nos escapa de las manos es la repercusión que pueda tener en el futuro el interés de Michelle por conocer la ciudad de los tres ríos. Cuando en julio de 1997, Clinton quiso subir al mirador de San Nicolás para contemplar la que a su juicio era la puesta de sol "más bella del mundo", nadie podía imaginar la repercusión que tendría aquella frase. La Señora Obama no ha dejado ningún grupo de palabras fascinante pero en cambio ha mostrado al mundo su inquietud por visitar la Catedral, la Capilla Real, el arte flamenco del Sacromonte y, cómo no, la Alhambra. Sin duda, activos turísticos con los que cuenta la capital nazarí y que sobre todo los primeros no son el reclamo directo para los miles de turistas que llegan a Granada. Michelle le ha lanzado una indirecta a todos los que nos visitan. Señores, Granada no es sólo la Alhambra. Hay mucho más. También es cierto que en una tarde todo no se puede ver. Con buen criterio, antes de marcharse sí que pronunció algo muy importante. "Tengo que volver con mi marido".

Dicho queda. La esperaremos con los brazos abiertos. Ha demostrado ser una persona culta con apego a la h
istoria. Las anécdotas del helado y el palmeo en la zambra sacramontana quedarán grabadas para siempre en la memoria de los granadinos. Verla de nuevo por estos lares y bien acompañada será buena señal.

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