domingo, 19 de diciembre de 2010

Diez años sin el juglar comprometido

 
La Alhambra se nos cayó encima a los granadinos el 19 de diciembre de 2000. La noticia se hacía pública en los albores de ese día. Carlos Cano nos había dejado, el conjunto de trapos viejos que eran sus arterias se desgarraron por última vez en el gélido mes que se encarga de clausurar todos los años.

Se cumple el décimo aniversario de su marcha. Desde entonces, en la sala Federico García Lorca del Palacio de Congresos, la voz del juglar comprometido no se ha vuelto a escuchar. Lo hace únicamente en los corazones de quienes lo admiramos, algunos pese a ser pequeños como yo; en nuestros hogares... Resulta evidente que su fecunda obra pertenece al pueblo porque precisamente, Carlos siempre se inspiró en las bases de la sociedad. Ahí nació su lucha contra las numerosas injusticias sociales a las que cantó.

El destino de la vida ha querido que la negra brecha abierta aquella mañana fría se haga todavía más profunda una década después. En el más allá a buen seguro que se han puesto a intepretar muchas de sus respectivas canciones. Aquí nos toca lamentarnos y recordarlos. Ya lo dijo un emocionado Enrique Morente a la salida de la capilla ardiente de Carlos Cano: "¡Es como si se nos hubiera caído la Alhambra encima, niño!". Por desgracia, a 19 de diciembre de 2010 la losa ha aumentado su peso. Uno que dignificó la copla y otro que buscó la esencia del flamenco a través de la innovación vuelven a estar juntos. Con ellos se entrelazan dos barrios cargados de historia separados curiosamente por los palacios de la colina roja, referente de Cano y Morente. Realejo y Albaicín. Albaicín y Realejo. Y huérfana quedó Granada. 

Pasodoble del Carnaval de Cádiz 2001 de la comparsa de Martínez Ares, 'La niña de mis ojos', letra dedicada a la muerte de Carlos Cano:

  
Imagen: elmundo.es

1 comentario:

Cruz del Campo dijo...

Lastima que no lo cantaran en la final..