martes, 14 de diciembre de 2010

Patrimonio de la humanidad


Hace días que el flamenco era declarado Patrimonio inmaterial de la humanidad, y desde la tarde de ayer, el cantaor del siglo XXI también. Aún cuesta creerlo. Todo parece un mal sueño pero la realidad es la que es. El corazón dijo hasta a aquí y no hay más tela que partir. Desde entonces alguna que otra lágrima ha caído. Bastantes diría yo.

Tengo la sensación de impotencia a flor de piel. Me consta que numerosos proyectos le rondaban el pensamiento. Como él cantaba, ya no es tiempo. No, ya no es tiempo de pensar en ello, toca disfrutar con su vasto legado entre el que figura su hija Estrella. Casi ná.

El MAESTRO ha ascendido al Olimpo, lugar que le corresponde, y al que muy pocos llegan. Por otra parte, en el ámbito mundanal nace una leyenda. Han sido días de emotividad y sentimiento. Eso sólo lo consiguen los grandes o los fuera de serie, que diría Sacristán. ¡MAESTRO! Lo has sido, lo eres y lo serás. La rojiverde ondea a media asta y los crespones negros han figurado en la verde y blanca a la que cantó Carlos Cano. Cuentan que la Alhambra llora y permanece inquieta hasta verte bajo su regazo. El encalado Albaicín se ha revestido de riguroso luto porque uno de sus vecinos más insignes ha partido. Nunca más volverá a recorrer sus sinuosas callejuelas. Nunca más, por desgracia, ocupará un lugar entre la muchedumbre al paso de cofradías referencia para él como el Huerto, los Gitanos o los Favores. Nunca más su agradable carácter complacerá a sus miles de seguidores. Nunca más...

Pese a ello, siempre y cuando digo siempre es siempre, ten por seguro que, esté o no creado, desde ya todos pertenecemos a ese colectivo que reivindica a Enrique Morente como Patrimonio de la humanidad. Te lo mereces. Granada y su gente no te olvidará. Por todo y tan bueno, gracias Enrique. ¡MAESTRO!

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