martes, 13 de diciembre de 2011

En el recuerdo permanente


Imposible. Sí imposible. Difícil ha sido asimilar durante todo este tiempo tu marcha. Parece ayer cuando amaneció ese día plomizo en la capital madrileña. El cielo hacía intuir algo triste, muy triste. Todo se confirmó a las cinco de la tarde y, a partir de ahí, quedamos huérfanos. Huérfanos de tu presencia, huérfanos de tu carácter, huérfanos de tu maestría sobre las tablas... Pero nos quedó tu obra. Clavo al que nos hemos agarrado durante este largo y, a la vez, corto año los que te admiramos.

En mi cuarto, ya fuere en Madrid o Granada, pocas veces ha dejado de sonar tu 'Morente sueña la Alhambra', recreando a través del sonido cada uno de los rincones del recinto nazarí. Magistral compendio de temas con la participación de grandes figuras como Path Metheny o Tomatito. Cuántas veces he disfrutado de tu cante al subir por la cuesta de Gomérez o cuando callejeo, al menos una vez al mes, por el barrio que te vio nacer aquel 25 de diciembre de 1942.

'Omega', 'Sacerdotes', 'La aurora de Nueva York' o 'Pequeño vals vienés' se han convertido en la banda sonora de tantos y tantos viajes sentado en la butaca de un autobús que unía Granada con Madrid y viceversa. Esa gran urbe en la que dijiste adiós y tuviste la oportunidad de cantar ante el Guernica del genial Picasso. Una semana después de tu marcha quise penetrar en la pintura del artista malagueño en el Reina Sofía para entender así los últimos compases de tu vasto legado.

Las fotografías que tu primo Jorge expone en su bar, y en las cuales tú apareces, son reclamo obligatorio cada vez que tengo el gusto de entrar. Una vez estás dentro del 'Provincias' resulta imposible no mirar a las paredes para encontrar ese rostro que encierra arte y humanidad.

Por desgracia, tuviste que poner el broche final a tu camino por la vida para sentirme como profesional. Nunca se me olvidará aquel 13 de diciembre de 2010; como digo me pude sentir periodista casi por primera vez en la vida. Al pie de la noticia recogí las palabras de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, entre otros; quien expetó: "La marcha de Enrique Morente es una pérdida irreparable para el flamenco". Y así es. El ejemplo más claro es el concierto de Antonio Orozco o Pepe Habichuela con Dave Holland, ambos en Granada.

Tu recuerdo sigue permanente entre el mundo del flamenco y cómo no en aquellos que nunca te olvidaremos. Ahora descansas en lugar privilegiado coronando la colina roja, prometo volver. Allá dónde estés, por todo, gracias MAESTRO.

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