martes, 18 de junio de 2013

'Málaga, ciudad de los museos' y Granada la del olvido

 
Sorprendido estoy desde que me he tropezado en Twitter con un twitt de la revista Elle que decía: 'Málaga, ciudad de los museos'. Y es que la capital de la Costa del Sol cuenta con una treintena de espacios museísticos. Entre los más destacados seguro que conocen el Picasso, el Thyssen y el futuro Museo de Málaga que unirá al Arqueológico y al de Bellas Artes en el antiguo Palacio de la Aduana. A estos hay que sumar el Centro de Arte Contemporáneo, el Museo del Automóvil, el Museo del Vidrio y del Cristal, el Museo Cofrade... en fin toda una variedad de contenidos y ofertas para que propios y extraños se pierdan por esa Málaga la bella a la que cantaba el maestro Morente.
 
Panorama que contrasta con Granada. Mientas todos son excelencias a la vera del Mediterráneo, en la tierra del chavico seguimos mirando a nuestro ombligo y viviendo de los cuentos de la Alhambra. El panorama es desolador.

El Centro Lorca, en el olvido de las administraciones y eso que las obras están al 95% de su finalización. Quizá sea cuestión de voluntad o de eficacia a la hora de conseguir los famosos fondos europeos para la financiación del espacio dedicado a Federico García Lorca. Hasta que no llegue ese esperado día en el que las grandilocuentes puertas del edificio de la Romanilla se abran, Granada estará en permanente deuda con el poeta de Fuentevaqueros.
 
El Museo Arqueológico, tres años clausurado. La Junta es incapaz de acometer los últimos trabajos para su puesta a punto. Situado en la renacentista Casa de Castril, los restos del pasado duermen en el sueño de los justos. A todo esto, en la puerta un cartel advierte: "Cerrado temporalmente por obras de reforma". Claro que sí, obras de por vida sin fecha de conclusión. Eso es apostar por el patrimonio y el turismo.
 
Otros tan especiales como el del Monasterio de la Concepción o el de San Juan de Dios carecen de una promoción ambiciosa. Porque si nos centramos en el patrimonio histórico... El Maristán, el Palacio de Dar al-Horra, la Casa Natal de Ángel Ganivet o la de Mariana Pineda; el deterioro están detrás de todos ellos. Hasta la Iglesia no se libra por el estado que presentan templos como los de San Nicolás o San Andrés. Elogiar también la iniciativa privada, en este caso de la hermandad de la Aurora que veía este año culminada la restauración de San Miguel Bajo, datada en el siglo XVI; gracias a un préstamo afrontado en solitario.
 
Lo peor de todo esto es que en mi infancia recuerdo como a Málaga se le conocía por la playa y el 'pescaíto'. Durante este tiempo ha sabido buscar más atractivos. En cambio, en Granada seguimos soñando la Alhambra.

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